PASTORAL DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES
22. «La Nueva Evangelización ha de ser protagonizada por cada uno de los bautizados, insertados como miembros vivos y activos en el Cuerpo de la Iglesia»36. Unidos a todos los agentes pastorales y formando con ellos una verdadera red apostólica «se precisan, en primer lugar, abundantes vocaciones, o por lo menos suficientes, sacerdotales y religiosas»37.
Por eso, cada Iglesia diocesana, al profundizar en su propia vocación y misión, ha de renovar la convicción acerca de la importancia y necesidad de contar con vocaciones sacerdotales y ha de asumir el compromiso de trabajar por promoverlas.
1. LA VOCACION SACERDOTAL EN LA PASTORAL DE LA IGLESIA
23. «La dimensión vocacional es esencial y connatural en la pastoral de la Iglesia. La razón se encuentra en el hecho de que la vocación define, en cierto sentido, el ser profundo de la Iglesia, incluso antes de su actuar… Una lectura propiamente teológica de la vocación sacerdotal y de su pastoral, puede nacer sólo de la lectura del misterio de la Iglesia como mysterium vocationis«38.
24. Así se comprende que «la pastoral de las vocaciones nace del misterio de la Iglesia y está al servicio de la misma»39, y que por eso «el deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana«40. Será necesario pues unir los esfuerzos de todos los miembros del Pueblo de Dios, para organizar la pastoral de las vocaciones sacerdotales.
25. Esta pastoral deberá atender con lucidez a los desafíos de la actual situación eclesial y cultural -particularmente los de la cultura juvenil-, a fin de afrontar los principales obstáculos que dificultan a los jóvenes de hoy la escucha del llamado, y promover el crecimiento de una mayor disponibilidad para la entrega generosa de la propia vida41.
2. LA PASTORAL DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES EN LA IGLESIA PARTICULAR
26. La Iglesia particular como expresión viva y encarnada de la Iglesia universal está animada por un espíritu de comunión y de misión; por eso «la pastoral vocacional tiene como sujeto activo, como protagonista, a la comunidad eclesial como tal»42.
27. Esta pastoral de las vocaciones al sacerdocio ministerial ha de integrarse en la pastoral general, en las diversas actividades de la Iglesia diocesana: catequesis, educación, liturgia, familia, juventud, etc.43
De manera particular, la pastoral de juventud, además de ayudar a los jóvenes a cumplir con un proyecto de vida plenamente humano y cristiano, ha de abrirlos al horizonte de la vocación sacerdotal44. En este contexto de una opción fundamental, ellos estarán más disponibles para escuchar el llamado al sacerdocio ministerial.
28. Pero no basta con que la pastoral vocacional sea una dimensión presente en las distintas actividades de la pastoral diocesana. Es necesario además, que cada diócesis procure organizar una pastoral específica para fomentar las vocaciones sacerdotales. Esta deberá tener un plan de acción con objetivos claros, medios adecuados y actividades bien pensadas y coordinadas.
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Centros y estructuras pastorales45
29. Para una seria atención pastoral de las vocaciones conviene que cada diócesis cuente con un centro diocesano de vocaciones (Obra de las vocaciones, Delegación diocesana de pastoral vocacional, Equipo de pastoral vocacional, etc.). El centro ha de funcionar en estrecha coordinación con las distintas áreas de la pastoral orgánica y muy especialmente con el Seminario mayor y menor y demás centros de formación religiosa. Este organismo procurará que la acción vocacional se concrete en cada parroquia como un elemento esencial de la pastoral parroquial46.
30. Además, cada diócesis, a través del Seminario diocesano, o bien, de un equipo formado oportunamente, procurará promover entre los jóvenes el llamado específico al seguimiento de Cristo por medio del sacerdocio ministerial.
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Medios y actividades
31. «Hay que poner en práctica todos los medios que sean necesarios para alcanzar de Dios vocaciones, en primer lugar la oración que el mismo Cristo pidió… A este fin se orienta principalmente el Día mundial de las vocaciones, establecido por la Santa Sede y que ha de celebrarse anualmente en todas partes por la Iglesia»47.
32. «La oración cristiana, alimentándose de la Palabra de Dios, crea el espacio ideal para que cada uno pueda descubrir la verdad de su ser y la identidad del proyecto de vida, personal e irrepetible, que el Padre le confía. Por eso es necesario educar, especialmente a los muchachos y a los jóvenes, para que sean fieles a la oración y la meditación de la Palabra de Dios«48.
33. «La predicación y la catequesis deben manifestar siempre su intrínseca dimensión vocacional»; por eso «es necesaria una predicación directa sobre el misterio de la vocación en la Iglesia, sobre el valor del sacerdocio ministerial, sobre su urgente necesidad para el Pueblo de Dios. Ha llegado el tiempo de hablar valientemente de la vida sacerdotal como de un valor inestimable y una forma espléndida y privilegiada de vida cristiana»49.
34. «Los educadores, especialmente los sacerdotes, no deben temer el proponer de modo explícito y firme la vocación al presbiterado como una posibilidad real para aquellos jóvenes que muestren tener los dones y las cualidades necesarias para ello. Una propuesta concreta, hecha en el momento oportuno, puede ser decisiva para provocar en los jóvenes una respuesta libre y auténtica»50.
35. «La atención a las vocaciones al sacerdocio se debe concretar también en una propuesta decidida y convincente de dirección espiritual«51 hecha a los jóvenes.
36. Donde parezca oportuno, será de gran utilidad la creación de instituciones, como podrían ser los grupos vocacionales para adolescentes y jóvenes. «Aunque no sean permanentes, estos grupos podrán ofrecer en un ambiente comunitario una guía sistemática para el análisis y el crecimiento vocacional»52.
37. Además han de promoverse entre los jóvenes otras actividades, como por ejemplo: retiros vocacionales, convivencias y campamentos, paneles y charlas en colegios y parroquias, semanas y jornadas vocacionales, misiones juveniles, actividades de servicio y experiencias de voluntariado. Será también oportuno la organización de encuentros para agentes de pastoral y cursos sobre dirección espiritual y discernimiento vocacional.
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Agentes53
38. «Incumbe a toda la comunidad cristiana el deber de fomentar las vocaciones para que se provea suficientemente a las necesidades del ministerio sagrado en la Iglesia entera»54.
39. En la Iglesia diocesana, el Obispo es el primer responsable de la pastoral vocacional. A él le corresponde la promoción de todas las vocaciones y, de modo muy especial, la vocación al sacerdocio ministerial55.
40. Al delegado diocesano de pastoral vocacional le compete coordinar la pastoral de todas las vocaciones de especial consagración con un equipo representativo de todas ellas. El u otro sacerdote encargado por el Obispo deberá promover específicamente las vocaciones para el presbiterado diocesano.
Será oportuno que este delegado mantenga estrecha relación con el Secretariado Nacional de Pastoral Vocacional, con los delegados de otras diócesis y con los centros vocacionales de institutos de vida consagrada a fin de lograr una eficaz colaboración. Será particularmente importante que sus funciones y criterios de discernimiento vocacional estén en armonía con los del equipo de formadores del Seminario diocesano para coordinar con coherencia el ingreso de los candidatos al Seminario mayor.
41. A los presbíteros que trabajan en la pastoral parroquial les incumbe directamente la tarea de promover y acompañar las vocaciones sacerdotales. El testimonio personal y la dirección espiritual son medios privilegiados a su alcance.
42. Los miembros de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, con el testimonio propio, constituyen también una invalorable mediación eclesial para el surgimiento de vocaciones sacerdotales.
43. Los fieles laicos, las familias y las distintas comunidades cristianas (parroquias, movimientos, asociaciones) han de sentirse responsables en la misión de fomentar, descubrir y cultivar las vocaciones sacerdotales.
Notas
36.- LPNE.38.
37.- Juan Pablo II, Homilía durante la Misa por la evangelización de los pueblos. Santo Domingo (11-10-1984).
38.- PDV.34. A fin de comprender más acabadamente la importancia de la vocación sacerdotal en la pastoral de la Iglesia será muy fructífero seguir las orientaciones de PDV.34-37.
39.- Ibid.5.
40.- OT.2.
41.- Téngase en cuenta lo dicho en el cap.I (particularmente el n.3) de este Plan; las orientaciones de PDV. cap.I. y de DPVIP. cap.I.
42.- PDV.41. A fin de profundizar sobre la actual situación de la pastoral de las vocaciones en las Iglesias particulares, será oportuno leer DPVIP.cap.IV.
43.- Cf. DPVIP.44.
44.- Cf. Ibid.cap.V; SD.114.
45.- Cf. Ibid. cap.VI; PV.57-59.
46.- Para profundizar en la importancia y las funciones de este organismo, véase PV.57.
47.- NBFS.9.
48.- PDV.38.
49.- Id.
50.- Id.
51.- Id.
52.- Ibid.64.
53.- Cf. O.T.2; CDC, c.233; PDV.41.
54.- CDC, c.233 §1.
55.- Cf. Ibid., c.385.